Rafael es un tipo seductor y ambicioso. Le gustan las mujeres guapas, la ropa elegante y el ambiente selecto. Nació para vender. Lo lleva en la sangre. Por eso trabaja en unos grandes almacenes. Ha convertido la sección de señoras en su feudo particular. A las chicas de perfumería las tiene locas. Rafael también tiene una meta en la vida. Aspira a convertirse en el nuevo jefe de planta. Su principal rival para ocupar el puesto es don Antonio, el veterano encargado de la sección de caballeros. Por fatalidades del destino, don Antonio muere accidentalmente tras mantener una acalorada discusión con Rafael. La única testigo del crimen es Lourdes, una dependienta fea, insignificante y obsesiva. Consciente de lo inusual de la situación, Lourdes no duda en chantajear a Rafael para obligarle, primero, a ser su amante; luego, su esclavo, y finalmente, su marido.